jueves, 24 de julio de 2008

Carlos I De España y V Del Sacro Imperio Romano Germánico

"Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duque de Milán, Duque titular de Borgoña, Soberano de los Países Bajos, Archiduque de Austria"

Vio la luz de este mundo, una madrugada del 24 de febrero de 1500 en el Palacio de Ten Walle de Gante en Flandes hoy Bélgica; se le puso Carlos como recuerdo a su bisabuelo “Carlos el temerario”, y le haría honor a su nombre ya que heredo de sus padres y abuelos un basto imperio que lo haría pasar a los libros de historia como el primer emperador en unir tan extensos e importantes reinos como el de España, Austria y el Sacro Imperio Romano Germánico; su nacimiento significa el comienzo de una nueva era, un nuevo siglo; atrás debía quedar la edad media para dar paso a nuevas alianzas; nuevas guerras, y nuevas tendencias artísticas, intelectuales, religiosas y científicas; rey de Castilla y Aragón a los 16 años y emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico a los 19, es con quien continuamos el articulo antes publicado “los Habsburgos en España”. Carlos fue educado primero por Guillermo de Croy y luego por Adriano de Utrecht, obispo de Tortosa y futuro papa Adriano VI y por su tía la archiduquesa Margarita de Austria, el joven Carlos no era apegado muy al estudio aunque demostró grandes capacidades para ellos; su predilección eran las artes caballerescas y la caza. Toda la educación del joven príncipe se desarrolló en Flandes y fue colmada de cultura flamenca, no obstante su ascendencia era austro-hispánica.
En 1506 muere de forma prematura su padre, Felipe I el Hermoso a causa de una tuberculosis y del que ya hablamos anteriormente, y su madre, Juana I de Castilla fue presa de la locura y también de su padre que la confino en un castillo, por lo que Carlos a tan sólo seis años era ya el potencial heredero no sólo de los bienes de Castilla sino también de aquellos de Austria y de Borgoña estos últimos gracias a sus abuelos.
Rey de España

El 22 de enero de 1516, su abuelo Fernando II de Aragón redactaba su último testamento. En él, nombraba a Carlos Gobernador y Administrador de los Reinos de Castilla y León, en nombre de la reina Juana I, incapacitada por su enfermedad. En lo concerniente a la Corona de Aragón, el rey Fernando dejaba todos sus estados a su hija Juana, nombrando, también en este caso, Gobernador General a Carlos en nombre de su madre.
El 25 de enero moría el rey Fernando I el católico. A partir de entonces, Carlos comenzó a pensar en tomar el título de "Rey", aconsejado por sus consejeros flamencos. Esta decisión no era bien vista en la Península. El Consejo de Castilla le envió una carta el 4 de marzo en la que le pedía que respetase los títulos de su madre, ya que «aquello sería quitar el hijo al padre en vida el honor». Pero, diez días después las honras fúnebres por el rey Fernando terminaron con gritos de:
"Vivan los católicos reyes doña Juana y don Carlos su hijo. Vivo es el rey, vivo es el rey, vivo es el rey "
El 21 de marzo Carlos envió una carta a Castilla en el que informaba de su decisión de titularse Rey. Tras largas deliberaciones del Consejo, el 3 de abril el cardenal Cisneros informó al Reino de la decisión de Carlos. El 13 del mismo mes se informó de la nueva intitulación real:
"Doña Juana y don Carlos su hijo, reina y rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Islas, Indias y Tierra Firme del mar Océano, condes de Barcelona, señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y Neopatria, condes de Ruisellón y de Cerdaña, marqueses de Oristán y de Gociano, archiduques de Austria, duques de Borgoña y de Bravante, condes de Flandes, de Tirol, etc."
Entre el verano de 1516 y principios de 1517, Carlos aseguró su posición gracias a la firma de una serie de acuerdos diplomáticos, como el Tratado de Noyón con Francia. Además, los Estados Generales acordaron concederle 800.000 coronas para los gastos del viaje. Tras los preparativos para la travesía, el 8 de septiembre de 1517 Carlos embarcó hacia España.
El 9 de febrero de 1518 las Cortes de Castilla, reunidas en Valladolid, juraron como Rey a Carlos. También le concedieron 600.000 ducados. Además, las Cortes hicieron una serie de peticiones al rey, entre ellas:

-Aprender a hablar castellano.
-El cese de nombramientos a extranjeros.
-La prohibición de la salida de metales preciosos y caballos de Castilla.
-Trato más respetuoso a su madre Juana, recluida en Tordesillas.

En Aragón la situación seguía siendo complicada. Carlos llegó a Zaragoza el 9 de mayo. Las sesiones de las Cortes de Aragón comenzaron el 20 de mayo y tras largas discusiones, el 29 de julio Carlos era jurado como Rey de Aragón. Juana era reconocida como Reina, pero por su incapacidad para gobernar, sus títulos quedaban sólo como "nominales". Además le fueron entregadas 200.000 libras.
El 15 de febrero de 1519 Carlos entraba en Barcelona, convocando a las Cortes el día siguiente. Tras un discurso muy parecido al que dio en Aragón, y las correspondientes deliberaciones, Carlos fue jurado junto a Juana el 16 de abril. La cuestión del dinero que debían aportar las Cortes se alargó hasta principios de enero de 1520, cuando finalmente le otorgaron 300.000 libras.
Mientras, el emperador Maximiliano I su abuelo, moría el 12 de enero de 1519. El 28 de junio Carlos era elegido como nuevo Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en Fráncfort, y por ello decidió suspender el viaje hacia Valencia para ir a Alemania, convocando previamente Cortes castellanas en Santiago de Compostela para el 20 de marzo de 1520. De esta manera, Carlos envió a Adriano de Utrecht para que a través de él le juraran como rey y pudiera convocar Cortes en Valencia,pese a la ilegalidad, lo que provocó malestar entre los estamentos privilegiados; sin embargo debido a la querellas entre el brazo nobiliario (militar) y eclesiástico contra las Germanías, las Cortes no llegaron a celebrarse, y ante los disturbios, el rey envió un documento el 30 de abril de 1520 ofreciéndose guardar sus fueros y privilegios.Finalmente, el rey cumplió la legalidad foral y antes de ir a las Cortes Generales de Monzón, convocadas el 1 de junio de 1528, pasó por Valencia y juró sus fueros el 16 de mayo de dicho año.
Tras este largo proceso que duró cuatro años (sin contar la jura en Valencia), Carlos se convertía en el primer monarca en ostentar las Coronas de Castilla, Aragón y Navarra.


Matrimonio


El 11 de marzo de 1526, Isabel de Avis y Trastámara se casó con Carlos I, teniendo ella 23 años de edad y él 26. La boda se celebró en el Alcázar de Sevilla. Este acuerdo fue muy importante desde el punto de vista económico para la monarquía hispánica ya que la dote que Isabel aportó fue cuantiosa. Esta dote fue una de las mayores en su tiempo.
A pesar de que el matrimonio se realizó por motivos políticos (siguiendo con una bella tradición entre las casa reales), se dice que fue una pareja feliz, y tras la muerte de Isabel, Carlos no volvió a contraer matrimonio. Tuvieron cinco hijos, siendo el futuro Felipe II de España, el mayor, el único varón en sobrevivir a la niñez.


AQUI EN LA IMAGEN Carlos I y V Isabel y su hijo Felipe II


Su reinado en América


Durante su reinado, Hernán Cortés conquistó Nueva España (México), Francisco Pizarro conquistó el Imperio Inca, formando el Virreinato del Perú y Gonzalo Jiménez de Quesada conquistó el pueblo de los Chibcha, en la actual Colombia, estas conquistas realizadas en las Indias eran hechas por personas deseosas de adquirir prestigio y posición en la corte castellana, adquirir un nivel, formar parte de la nobleza, ya que el emperador otorgaba permiso para explorar en el nuevo mundo, con estas conquistas se dieron nuevas situaciones para Carlos I , ¿Qué se debía hacer con los indios? ¿Eran los indios humanos como los europeos? ¿Tenían derechos a la propiedad? ¿Eran animales salvajes?, para esto se creo un consejo en el cual debían aclararse dos posiciones una que apoyaba a los indígenas como seres humanos con derecho iguales a los de los europeos y otros que apoyaban la conquista y la expropiación de los bienes y riqueza que fuere hallada. Se crearon las leyes de las Indias, para proteger los abusos de los encomenderos hacia los indígenas; también se empezó con la evangelización de los “idolatras”.

Carlos como Emperador


“El ideal del Emperador fue el ideal humanista de la Universitas Christiana, la supremacía de la autoridad imperial sobre todos los reyes de la Cristiandad, al modo de las pretensiones de los Hohenstaufen. Frente a estos ideales universalistas mostraron su desacuerdo el rey francés Francisco I y el Papa. De ahí que estuviera constantemente en lucha con ambos durante su imperio”.
Carlos tenía muy clara la misión que su papel de emperador, y que marcó todo su reinado, que era la de paladín de la unidad cristiano-católica dentro de una Europa, que empezaba a sentir los movimientos protestante remecer sus bases católicas y defensor de esta última contra el gran enemigo: el Turco. Grande fue su misión, pero también grande fue su fracaso sobre estos dos pilares. Al final de su vida Europa se hallaba dividida ideológicamente entre católicos, protestantes y anglicanos, y el Imperio Turco seguía su fuerte expansión en el Mediterráneo y Europa del este.Lo que si logró fue afianzar el poder de la Corona en los reinos de España, formando con ello una monarquía fuerte y capaz de anteponerse a las ambiciones de la nobleza; y, en América, creó una presencia fuerte de la Corona para evitar la ambición de los conquistadores.

Carlos y el Sacro Imperio Romano Germánico son una historia muy diferente.
Elegido por unanimidad en 1519, gracias sobre todo al dinero que salió de Castilla, Carlos V entró en su papel como Emperador de la cristiandad, y podemos decir que, como mencionamos, se tomó muy en serio su papel.
El Sacro Imperio no era un estado-nación como ahora lo conocemos: este era un conglomerado de estados, reinos, ducados y señoríos que no compartían tradiciones, moneda o sistema judicial, sino que permanecían como parte del Imperio en el entendido de que sus costumbres serían respetadas y que el emperador sería sólo un título de renombre y respeto, sin pretensiones absolutistas o de cohesión bajo el mismo, como podemos decir de Castilla.
Como emperador, Carlos V tuvo que enfrentarse a dos grandes retos:

1.- El fin de la unidad religiosa de Europa.
Con la llegada de la Reforma de Martín Lutero, Europa se encontró ante la división y la anarquía interna por la religión, y el Emperador no podía permanecer ajeno ante esta situación, siendo que sus estados imperiales, si permanecían unidos era al menos por la unidad de creencia en la Iglesia Católica. A pesar de los esfuerzo que el Emperador realizó para razonar con los “herejes”, de los grandes deseos que tenía porque el Papa Clemente VII convocará a un concilio para dirimir las diferencias, y de las batallas que se tuvieron que librar por el conflicto, al final, tuvo que reconocer el derecho de cada uno de sus estados germanos de elegir la creencia religiosa que conviniera a sus territorios, y todo esto se oficializó en la Paz de Augburgo, el 25 de septiembre de 1555.


2.- El turco.
El imperio Otomano fue un fuerte dolor de cabeza para el Emperador Carlos. Con sus constantes avances en Europa del este, llegaron a conquistar Belgrado en 1521, Rodas en 1522, Hungría y Buda en 1526, y sitiando la propia Viena en 1529. La visión sobre los otomanos era muy diferente dependiendo de quien la divulgara, ya que los que podemos considerar como europeos cultos veían las evidentes grandes características de ellos, o sencillamente decían que “su justicia no era mejor ni tan peor como la de los reinos cristianos”; y la gente sencilla los veía como una amenaza contra dios y la religión. Sumemos a esto el que Carlos se enfrentaba a la desunión de los cristianos, que por tanto no podían apoyarle en sus “cruzadas” contra el Imperio Otomano, llegandose incluso a una situación que escandalizó a toda la Europa de su tiempo: Francisco I, rey de Francia, enemigo de Carlos V, se alió con los turcos creando así una mayor brecha de separación entre cristianos.


ULTIMOS AÑOS DEL EMPERADOR


Carlos V abdicó a sus estados debido al cansancio y frustración que le produjo su fracaso para unir a la cristiandad y repeler a los turcos de Europa. En 1554 renuncia a sus títulos de Nápoles y Milán en su hijo Felipe, y a este mismo le entrega en 1555 la orden del Toisón de Oro. También en este año se produce el que tal vez es la más solemne y reveladora de sus abdicaciones: los Países Bajos y los estados de Borgoña, que se realiza con una ceremonia llena de sentimientos, donde el Emperador emite un sentido discurso donde se excusa por los errores cometidos durante su reinado, entregando estos estados a su hijo Felipe, quien rompe el encanto al hacer que quien será el hombre fuerte de esas tierras en su nombre, el Obispo Granvela, hablé por él. Y decimos que es reveladora porque la persona que acompañó al Emperador al trono donde dio el discurso, era el joven Guillermo de Nassau, quien le disputaría a Felipe II su derecho a reinar por su condición de rey ausente para con los Países Bajos.


Carlos abdica a favor de su hijo Felipe II



De las Coronas de Castilla-León y Aragón se hace una abdicación sencilla y casi familiar el 16 de enero de 1556, y el 24 de febrero de 1557, Carlos entrega a su hermano Fernando la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, dando así fin a la era de Carlos V como soberano de dos mundos.
Carlos V decidió desde mucho antes de abdicar que residiría sus últimos años en Castilla, en el monasterio de Yuste, en Extremadura. Después de muchas peripecias para crear los apartamentos adecuados a la dignidad y necesidades del Emperador, llega a su retiro el 3 de febrero de 1557. La vida de Carlos entre los monjes se pude clasificar como placentera: se dedicaba a cuidar de su huerto, de sus relojes, recibir embajadas y dar consejo a su hermana e hijo cuando este ejerció ya como Rey de España; otro de sus placeres era la comida, ya que el Emperador tenía fama de muy buen apetito. Sus complicaciones se enmarcaban en el mal estado de salud, debido a la gota que padecía, esto del lado físico; y el otro asunto que ensombreció el retiro de Carlos fue cuando se enteró de que existían grupos de luteranos en Valladolid, a quienes Carlos consideraba más que como herejes, como rebeldes al gobierno y que por tanto aconsejaba a su hijo a actuar con toda la celeridad y rudeza que fuera necesaria para evitar la propagación sediciosa de los protestantes.
El 21 de septiembre de 1558, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, señor de dos mundos, de dos concepciones de nación, gobierno y pueblo, moría en Yuste. Su gran legado será la fundación de las bases para la expansión y consolidación del Imperio Español, que durante doscientos años será la potencia mundial por excelencia.

Descendencia


- Felipe (21 de mayo de 1527 – 13 de septiembre de 1598), sucesor de su padre en el trono de España (juntamente con sus posesiones en América, los Países Bajos, Milán, Cerdeña, Nápoles y Sicilia) con el nombre de Felipe II;
- María (21 de junio de 1528 – 26 de febrero de 1603), quien en 1548 se casó con el emperador Maximiliano II de Habsburgo, su primo hermano;
Fernando (1529 – 1530);
- Juana (24 de junio de 1535 – 7 de septiembre de 1573), quien en 1552 se casó con su primo hermano Juan Manuel de Portugal, infante heredero de Portugal;
- Hijo (30 de abril de 1539), a consecuencia de cuyo parto murió Isabel de Portugal


Hijos extramatrimoniales


- Isabel de Castilla (*1518?), cuya madre parece haber sido la reina viuda Germana de Foix.
- Margarita de Austria o Margarita de Parma (*28 de diciembre de 1522 - †18 de enero de 1586), cuya madre fue Juana Van der Gheest.
- Juana de Austria (*1522 - †1530), cuya madre fue un dama de Nassau, al parecer de noble cuna.
- Tadea de Austria (*1523? - †ca.1562), cuya madre fue Orsolina della Penna. Se casó con un tal Sinidaldo di Copeschi.
- Don Juan de Austria (*24 de febrero de 1547; †1 de octubre de 1578), cuya madre fue Bárbara Blomberg.


"En su testamento reconoció a Juan de Austria como hijo suyo nacido de la relación extramatrimonial que tuvo con Bárbara Blomberg en 1545. Lo conoció por primera vez en una de las habitaciones de la casa palacio del Monasterio de Yuste".


Carlos I y Bárbara Blomberg









1 comentario:

Dilbal dijo...

Por la susceión de este monarca fue que los Habsburgo austriacos y españoles fueron distanciándose