lunes, 24 de noviembre de 2008

"Adios Austria" - Maria Antonieta - Tercera Parte



María Antonieta ve partir a su hermana María Carolina en medio de lagrimas hacia Nápoles, en el fondo su corazón sabe que no la volverá a ver, y la tristeza la embarga; mientras tanto su madre tiene otros planes para ella, como política María Teresa sabe todas las mañas, sabe que su peor enemigo es Francia y Prusia, que su subida al trono fue turbulenta y a pesar de los años, necesita el respaldo francés para hacer frente a sus enemigos que la acechan, Francia es potencia con su pedante Rey Luis XV, pero ambos monarcas tienen que consolidar su poder para el futuro de sus dinastías, María Teresa ofrece a su hija menor María Antonieta de 11 años para contraer nupcias con su nieto Luis Augusto Duque de Berry, así sellarían la Alianza Franco - Austriaca que había sido pactada en 1756, ambos tienen casi la misma edad, son unos adolescentes en pleno desarrollo.

El 24 de mayo de 1766 el Embajador francés en Austria le comunica a la Emperatriz:

“El rey se ha manifestado en tales términos, que vuestra majestad ya puede considerar el proyecto como asegurado y resuelto”

Luis XV (imagen)

María Teresa se desenvuelve como toda una casamentera y hace que lleguen a Paris diversas noticias sobre las cualidades y bondades de la pequeña Princesa Austriaca, abruma a los embajadores con regalos y atenciones con el fin de ganar su favor y haya una petición de mano formal por parte del viejo Luis XV; María Teresa actúa más como Emperatriz que como una madre y como una completa monarca absolutista que no piensa en nada más que acrecentar su poder y el de su dinastía, aun a costa de la felicidad de su hija; María Antonieta se vuelve un peón al igual que sus hermanas en el juego de poder de su madre; a pesar de que su embajador en Paris le advierte:

“La naturaleza ah negado todos sus dones al joven Delfín de Francia”

Luis Augusto, Duque de Berry (imagen)

Total que importa la felicidad de un princesita austriaca con tal de que llegue a ser Reina de uno de los reinos más importantes y poderosos del siglo XVIII:

Si bien Luis Augusto, no es atractivo a la vista, su manera de actuar no es agradable, es torpe, tosco, tartamudea, no puede expresarse con claridad, las circunstancias de la vida hicieron que este huérfano se refugiara dentro de sí mismo, su madre nunca estuvo a su lado y mucho menos su padre ambos murieron muy jóvenes a causa de la viruela, el no iba a ser el Rey de Francia, su hermano mayor era el destinado pero su muerte prematura empujo al tímido Luis Augusto Duque de Berry a ocupar su lugar; durante años Luis XV recibe las noticias sobre la Archiduquesa, dejando así en expectativa la respuesta definitiva sobre el matrimonio, María Antonieta tiene ya 13 años posee una belleza innegable, es alegre, amable y bondadosa por naturaleza, algo indiscreta y no oculta sus sentimientos.



A medida que Toinette crece, más segura se hace la petición de mano, María Teresa que no es nada tonta para asegurar su poder sobre su hija se acerca más a ella y nota con horror que la futura Reina de Francia no sabe hablar francés!!! Hay que poner énfasis en su educación y mayor severidad, tiene que convertirse en una dama instruida, se contrata a Noverre para la danza y a dos cómicos franceses, para la pronunciación uno y para el canto el otro, lo que provoca que en la corte austriaca empiecen a murmurar, esto llega a oídos del el embajador Francés en Austria el Marqués de Durfort; y lo comunica inmediatamente a Francia, cuando llega una misiva a Austria advirtiendo:

“Una futura Reina de Francia, no puede ser educada por una patuleta de cómicos”
Maria Teresa de Austria(imagen)


Con esto Versalles ya considera como interés suyo la educación de la futura Delfina de Francia, es enviado a Austria el Abate Vermond, quien velara por la educación de la novia del Delfín; de él se tienen los primeros informes verdaderos sobre la condición exacta de María Antonieta quien encuentra a la Archiduquesa de trece años:

“alegre, encantadora, y simpática, junto con un semblante delicioso. Posee todas las innegables gracias; y si crece algo como es licito esperar. Tendrá todo los encantos que se pueden desear de tan alta princesa. Su carácter y su corazón son excelentes”.

«Tiene más inteligencia de la que se sospechó en ella durante largo tiempo, pero, por desgracia, esta inteligencia, hasta los doce años, no ha sido acostumbrada a ninguna concentración. Un poco de dejadez y mucha ligereza me han hecho aún más difícil el darle lecciones. Comencé durante seis semanas por los fundamentos de las bellas letras; comprendía bien, juzgaba rectamente, pero no podía llevarla a que profundizara en las materias, aunque sentía yo que tenía capacidad para ello. De este modo comprendí finalmente que sólo sería posible educarla distrayéndola al mismo tiempo.»


La adolescente Toinette se aburre rápidamente con temas serios, esto no cambiaria mucho con el transcurso de los años, pero qué más da en la corte francesa se aprecia más a las mujeres por su aspecto físico que por su inteligencia; María Antonieta sabe danzar con gracia, es agradable a la vista y eso basta; en 1769 María Teresa supervisa los avances de su hija, la interroga por más de dos horas y queda satisfecha con las respuestas de Toinette; meses después le comunica que en un futuro no muy lejano será la Reina de Francia; Luis XV envía una misiva solicitando formalmente la mano de María Antonieta para su nieto Luis Augusto Duque de Berry, Delfín de Francia y propone como fecha de matrimonio la pascua del siguiente año, por fin María Teresa ve su meta cumplida, con esto llegara la paz a su imperio y Europa, inmediatamente se comunica a la corte vienesa, los mismo sucede en Versalles, se envían mensajes a todas las casas reales de los Habsburgo y Borbones, se dispone un año entero para los preparativos de la boda, en Versalles y Schönbrunn, la etiqueta y la monería del siglo XVIII es tan extravagante, una vanidad hecha por los cortesanos; todas las casas reales europeas más importantes son invitadas al evento del año, un heredero de Francia se unirá a una Archiduquesa de Austria, empiezan a barajarse diversos nombres sobre los participantes secundarios en esta espectacular puesta en escena, diversos nobles y plebeyos quieren participar del cortejo nupcial, lavanderas, peluqueros, caballeros, damas, todos quien presenciar el tan esperado evento.

Ambas cortes gastan hasta el último centavo en detalles, todos quieren impresionar con sus magníficos trajes, las damas y los caballeros con esplendorosas telas, joyas, pelucas empolvadas, destilando pura frivolidad por todos lados, nadie quiere sentirse o verse menos que nadie, en medio de todo los preparativos están los dos protagonistas dos adolescentes confundidos y agobiados por las responsabilidades que se vienen encima, María Antonieta con la ilusión de llegar tan alto como su madre, de ser la Reina de aquella magnifica corte de la que todos hablan, de ser la dueña de ese palacio imponente, si el de las mil ventanas, el del salón de los espejos, Versalles el esplendoroso, a Toinette siempre le gusta ser la protagonista de todo y ser el centro de atención; Luis por su parte está confundido nunca ha visto a su futura esposa y tiene miedo de no agradarle, el sabe que ella es bella y que se desenvuelve con mucha gracia, encantando a todos, mientras que el, es torpe en la corte todos se burlan del joven príncipe y nadie lo estima, solo lo soportan por ser nieto de Luis XV y tal vez porque algún día llegara a ser el Rey, pero todo es apariencia en Versalles, cada movimiento es calculado, nada es lo que parece y todo es malicia e intriga, Luis no quiere la compañía de las damas solo quiere estar solo y hacer las cosas que le gusta, y estar donde se sienta seguro.


17 de abril de 1770 María Antonieta jura sobre los Evangelios renunciar a la sucesión hereditaria, tanto materna como paterna ante un crucifijo y cirios encendidos.

Seguidamente vienen las felicitaciones, primero de la corte, de la Universidad, del Ejército, recepción y baile para tres mil personas en el Belvedere, otra nueva recepción para los mil quinientos invitados en el Palacio de Liechtenstein y el 19 de Abril el matrimonio per procurationem en la Iglesia de San Agustín, donde el Archiduque Fernando represento al Delfín.

El ajuar de María Antonieta es magnífico, encajes tejidos especialmente para ella en Malinas, los más delicados lienzos, sedas, y joyería para la riquísima novia.

El Palacio de la embajada francesa en Austria queda pequeña para mil quinientos invitados, en Francia los preparativos se hacen a prisa se contratan peluqueros, sastres y se hace una magnifica carrosa para recoger a la Delfina de Francia, por dentro tapizada por hermosos terciopelos, por fuera hermosos adornos dorados y en lo más alto una corona.

Al día siguiente una cena familiar intima, y el 21 de abril la despedida solemne en medio de una doble fila de soldados entre abrazos y lagrimas María Antonieta atraviesa la fila sube a la carrosa y parte hacia su nueva vida en Versalles, María Teresa como presintiendo que algo está por suceder, en los últimos meses permitió que su hija durmiese con ella, hasta salieron juntas hacia una peregrinación a Mariazell, la llena de consejos y le entrega en sus manos un cuaderno con recomendaciones que deberá leer cada 21 de cada mes y cumplir lo escrito que dice:

“No os encarguéis de ninguna recomendación, no escuchéis a nadie, si queréis estar tranquila.... También es preciso saber negarse... No os avergoncéis de pedir consejos a todos y no hagáis nada por vuestra propia cuenta”


También lleva una carta para Luis XV en la cual María Teresa le pide que tenga paciencia con su pequeña hija de 14 años. A la adolescente Toinette le espera un largo y pesado viaje de Viena a Versalles.

En cada estación la esperan con una recepción allí se mudan los caballos inmediatamente para continuar con el viaje, es una caravana de nada menos que de trescientos caballos, atraviesa la frontera de Austria, Baviera, así se aproxima cada vez más a Francia en una isla del Rin se prepara una extraña construcción para recibir a la futura Delfina, una pequeña edificación, adornada con hermosos tapices y con mueblería de estilo francés hay dos cámaras en una entrara como una Archiduquesa al atravesar esta se convertirá en la Delfina del Francia, solo personas de origen aristocrático tienen permitido la entrada, así llega el imponente cortejo nupcial, María Antonieta baja de la carrosa en compañía de sus damas de honor y todo su corte Austriaca la rodea de los cuales se despide, al otro extremo se encuentra la corte francesa esperando; ahí la etiqueta le juega una mala pasada a María Antonieta ya que se tiene que desnudar frente a todos los presentes, no le es permitido ingresar a su nueva patria portando ropajes de origen distinto al francés, esto es un símbolo, una manera de indicar que ya nada le liga a la Casa de Austria, renuncia a sus títulos y a sus ropajes austriacos, no le es permitido conservar nada, en la frialdad de la situación esta jovencita se siente consternada, lentamente le quitan el vestido, las cintas, las medias, las joyas, la peluca, la cruz que lleva en el pecho, el anillo que le regalo su madre, los zapatos, la camisa, su cuerpo frágil, delgado y casi desarrollado es visto por miradas extrañas.
Solo le será permitido vestir a partir de ahora con telas de origen francés, ella atraviesa la sala y empiezan a vestirla a la francesa, con un hermoso vestido de corte, la camisa y enaguas de Paris, medias de Lyon, zapatos del zapatero de la corte, encajes y lazos, en medio de esta situación le comunican a una asustada María Antonieta que no podrá llevarse ninguna prenda ni siquiera de recuerdo, confundida por todo empieza a llorar, pero para la gélida etiqueta versallesca mostrar alguna emoción no está permitido, además seria de mal gusto ser recibida por el representante de la nobleza borbónica en un mar de lagrimas, el cual al verla atravesar la sala pronuncia un solemne discurso, mientras la corte francesa se acerca a la nueva integrante de la familia real, se acerca a ella su nueva dama de honor la Condesa de Noailles (Madame etiqueta), la cual le hace una reverencia, y al terminar de hacerlo María Antonieta se arroja a sus brazos emocionada, pero esta señora caracterizada por idolatrar la etiqueta no se conmueve por el acto de la muchachita asustada, y le comunica que la carroza esta lista para partir ya que todo está programado el Rey está esperando.

La Condesa de Noailles (imagen)


A partir de este momento María Antonieta deja atrás la niñez para convertirse en mujer a sus 14 años, sube a su magnífica carroza dorada, el pueblo francés celebra con alegría la llegada de su nueva princesa, suenan las campanas de Estrasburgo, ella sonríe alegremente al ver la algarabía de la muchedumbre, todos con sus trajes de campesinos alsacianos, todos quieren mirar a la futura Reina de Francia, y el suntuoso cortejo, adelante de la carrosa de María Antonieta van arrojando flores, un grupo de niñas vestidas de blanco, han alzado un arco de triunfo, decorado con guirnaldas, se reparte comida entre los pobres, todos celebran hasta altas horas de la noche, la música suena por todos lados, bailan al compas de ella, todos tienen grandes expectativas con la llegada de esta delgada muchachita rubia de ojos azules.

Algo extraño sucede al amanecer antes de partir, María Antonieta quiere asistir a misa, como para sentirse bendecida antes de conocer su nuevo hogar, así que se dirige a la Catedral donde es recibida nada menos que por Luis el Principe de Rohan, si el que dentro de unos años lanzara fango al honor de María Antonieta y la sentenciara frente a todos, la pondrá en boca del vil populacho, en el conocido caso del Collar, este le dice al recibirla:

El Cardenal de Rohan (imagen)


«Sois para nosotros la viviente imagen de la venerada Emperatriz a la que Europa desde hace mucho tiempo admira tanto como la venerará la posteridad. El alma de María Teresa se une ahora con el alma de los Borbones».

Este joven sacerdote acompaña a María Antonieta al altar tomándole la mano, y la bendice, termina la misa y se despide, parte hacia el bosque de Compiegne, donde están los coches de la familia real esperándola, las trompetas anuncian la llegada de la prometida del Delfín, Luis XV se precipita y baja de su carrosa para recibir a su nueva nieta, María Antonieta se acerca hacia él con su característico paso alado y hace una refinada reverencia, no en vano fue discípula de Noverre, se arrodilla ante el Rey quien la levanta y le da un beso en cada mejilla y le presenta a su futuro esposo, quien al verla no muestra ninguna emoción la saluda con un beso en la mejilla y suben los tres a la carrosa, la jovenzuela se sienta entre los dos y charla animosamente con Luis XV mientras que Luis el Delfín se mantienen en silencio, llegan a Versalles y cada uno va a su respectiva habitación sin haber cruzado palabra alguna.



“María Antonieta no ha encontrado en el Bosque de Compiegne, ni a un hombre, ni a un amante, ha encontrado un esposo por razón de Estado”. S.Z.
















2 comentarios:

Eleine dijo...

Hola! Geniales entradas en tu blog, me fascina este periodo artístico tan lleno de detalles hermosos. Estaría padre que pusieras los pies de foto completos en cada imagen, para aprender bien acerca de autores y títulos de los cuadros ;)
saludos!

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante la historia de los últimmos reyes de Francia, pero no era una reseña sobre el baroco y el rococó, te desviaste un poquito. Alvaro Peña